BretxaDigital personesGrans2Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ofrecen innegables oportunidades para la mejora de las oportunidades de vida de las personas, pero no constituyen por sí solas la solución a las grandes desigualdades sociales, sino que, como cualquier avance que resulta revolucionario, presenta profundas desigualdades. Estas desigualdades están provocando que toda una parte de la sociedad esté quedando excluida de este nuevo paradigma social, lo que se conoce como brecha digital.

En la Fundación Ferrer Guardia, hace unos años que hemos empezado a investigar sobre este fenómeno, uno de estos estudios centrado en las brechas digitales y la educación, enfocado principalmente al colectivo de niños y adolescentes, nos permitió realizar un trabajo previo que nos permitiera analizar la Brecha digital desde un enfoque de ciclo de vida y que, por tanto, nos resultara válido como modelo de análisis para el conjunto de la sociedad, y para colectivos específicos, como en el caso de este artículo: los colectivos de personas mayores. Otorgando un mayor peso al análisis de la inclusión digital, entendida como calidad de uso o aprovechamiento de las TIC, más allá de la brecha de acceso y la brecha de uso.

En la última década, se ha generalizado el acceso a las TIC en las personas mayores a través de los smartphones. Un 61% de las personas entre 64 y 75 años y un 28% de las personas entre 75 y 85 años utilizan aplicaciones de mensajería instantánea. Pero estos dispositivos tienen limitaciones y no permiten realizar usos más específicos que requieren un ordenador. Los ingresos del hogar determinan en gran medida la posibilidad de acceder a internet todos los días, pero también influyen elementos generacionales, el capital cultural o el interés personal. En los mayores de 65 años, se conectan diariamente un 50,7%, mientras que entre las personas mayores de 75 años lo hacen sólo un 17%. Esta brecha en el uso tiene un impacto en la capacitación digital de las personas.

No hay inclusión digital si todas las personas no tienen las mismas oportunidades para sacar provecho de las TIC. En el caso de las personas mayores, la superación de esta brecha de aprovechamiento implicaría beneficios en aspectos relacionales, institucionales a la hora de hacer trámites con la administración o servicios, así como mejoras en la salud y el bienestar en la promoción del envejecimiento activo o la gestión de la soledad, entre otros.

La pandemia está acelerando la reducción de la brecha de acceso a las TIC entre jóvenes y personas mayores. En 2019 un 63,6% de las personas de entre 65 y 74 años habían utilizado Internet en los últimos tres meses, y en 2020 un 69,7%, lo que supone más de 6 puntos de incremento, siendo el grupo de edad que más ha incrementado en este periodo. Pero el acceso no garantiza adquirir suficientes habilidades digitales. Algunos de los datos de Eurostat muestran que entre las personas de 16 a 24 años, un 68% cuenta con competencias digitales avanzadas, mientras que entre las personas de más de 65 años este porcentaje es del 6,5%, y casi la mitad de las personas de entre 65 y 74 años que utilizan Internet cuentan con habilidades digitales bajas.

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En el colectivo de personas mayores hay diferencias según nacionalidad y género. Las personas de 75 y más años con nacionalidad extranjera que han utilizado Internet en los últimos tres meses representan un 63%, mientras que, en el caso de las personas con nacionalidad española, representan un 26,9%. Esta diferencia se explica por la percepción de necesidad de las TIC como una herramienta para mantener el contacto con las familias del país de origen, para realizar trámites relacionados con la residencia, etc. La brecha de género también es una realidad evidente. Los hombres acceden a Internet en mayor medida que las mujeres, debido a los impedimentos para socializarse en las TIC, así como en la pervivencia de estereotipos de género.

Desde la Fundación Ferrer Guardia estamos abordando el fenómeno de la brecha digital en las personas mayores en programas como los Espacios de Mejora de la Diputación de Barcelona, ​​unas sesiones para introducir mejoras en las políticas públicas municipales dirigidas a este colectivo.

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