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En defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, desde la Fundación Ferrer Guardia, nos sumamos a las reivindicaciones del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Respetando las medidas de prevención sanitarias, apoyamos y animamos a la ciudadanía a participar de todas las propuestas del movimiento feminista para hacer oír su voz en favor de los derechos de las mujeres.

La crisis económica y social derivada de la COVID-19 ha agravado las desigualdades de las mujeres. El paro femenino creció en 2020 en mayor medida que el de los hombres hasta situarse en el 18,3%, se trata de cuatro puntos más que el paro masculino. Los sectores más afectados por la crisis han sido precisamente aquellos con más predominio de mujeres como son la hostelería y el comercio. La pandemia también ha evidenciado como las tareas de cuidado han recaído mayoritariamente en las mujeres, las que tuvieron que hacer frente a los meses de confinamiento con excedencias, reducciones de jornada o abandonando el mercado laboral.

Este aumento de la brecha de género se suma a las desigualdades estructurales de las mujeres como es la precariedad laboral. Las mujeres son las que tienen más contratos temporales o a media jornada porque ellas son las que dedican más horas al trabajo no remunerado como son las tareas de cuidado y el hogar. Esta situación repercute en los salarios y es que, según el Instituto Nacional de Estadística, la brecha salarial es del 18,41%, que consistiría en una media de 400 euros mensuales menos que los hombres.

Para evitar que la pandemia actúe como un amplificador de las desigualdades de género, se necesitan políticas públicas que avancen en la igualdad entre hombres y mujeres. Es necesario ir más allá de los discursos y traducir las propuestas en actuaciones reales que promuevan el fin de la precariedad laboral de las mujeres, que se facilite la conciliación laboral y la corresponsabilidad en el trabajo no remunerado, así como el fin de todo tipo de discriminación o violencia de género.

Para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, en la Fundación seguimos trabajando para reducir estas desigualdades generando conocimiento y elaborando planes de igualdad para que la administración pueda desarrollar políticas públicas con una incidencia real. En los últimos años, también nos hemos centrado en la atención a la brecha de género en el sector digital, con un estudio pionero para visibilizar este fenómeno, a la vez que se quiere promocionar las vocaciones STEM entre las mujeres y para evitar que en la sociedad online se reproduzcan las mismas desigualdades que en el plano offline.

Finalmente, recalcar que la misión educadora de Ferrer Guardia tenía como objetivo lograr la igualdad y la cohesión social ofreciendo la misma educación a hombres y mujeres. Siguiendo el modelo de la Escuela Moderna, trabajamos, cooperamos, transformamos y sostenemos en este camino hacia la igualdad que es una reivindicación sostenida los 365 días del año y las 24 horas del día, para que todos los días sean 8 de marzo.