Esta mañana, el humor se ha teñido de tristeza. Nos despertamos con la noticia del fallecimiento del "currinchi", como él mismo se definió, que desinteresadamente nos ilustró más de una decena de números de nuestra revista, Espai de Llibertat. 

Antonio Fraguas, Forges, era más que un humorista gráfico. Sus colaboraciones nunca dejaban (ni dejarán) indiferente, y sus personajes siempre decían (y dirán) mucho más de lo que estaba escrito en sus bocadillos.

La lengua forgiana es reflejo del carácter del propio autor: atrevida, incómoda, amablemente incisiva, sutilmente mordaz. Capaz de incomodar a cualquiera, porque obligaba a la reflexión crítica, a la ruptura de esquemas pre-establecidos, al pensamiento libre.

Nosotros continuaremos esta labor, aunque nos hubiera gustado que siguiera inspirándonos por muchos más años. Nos "jobrea" decirle adiós tan pronto. 

Que la tierra te sea leve, amigo.

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